• Espiritualidad de la Madre Marcelina

La experiencia de Dios de la Madre Marcelina, es una experiencia del Dios/Amor y que se manifiesta en un Amor predilecto a Cristo, encontrándolo en sus distintos rostros sufrientes, y que lo traduce en una espiritualidad: Cristocéntrica, Eclesiológica, Mariana, Evangelizadora y de Contemplación en el Servicio.

  • Espiritualidad Cristocéntrica

Está centrada en Cristo (amor, servidor, buen pastor) un Cristo a quien amaba, y adoraba especialmente en el misterio de la Eucaristía y en el de su Corazón traspasado.

  • Espiritualidad Eclesiológica

La vida y el apostolado de la Madre Marcelina estuvieron siempre vitalmente integrados en la misión de la Iglesia Otra manifestación inequívoca del amor a la Iglesia de la Madre Marcelina fue el servicio al sacerdote. Recomendaba mucho el amor a los pobres porque son los preferidos de Dios y a los sacerdotes porque son los Cristos de la tierra.

 

  • Espiritualidad Mariana

Luisa Aveledo se distinguió desde niña por una tierna devoción a la Santísima Virgen, herencia sin duda de su cristiana madre. Ya en al vida religiosa, la Madre Marcelina tuvo una dimensión tiernamente mariana. Así solía llamar a la Virgen: “La Reina querida”. Consideraba a Nuestra Señora como modelo de humildad y así aconsejaba a sus hijas: “Tenga hija este medio muy presente, para que le sea fácil la práctica de la humildad: La comunión frecuente, y particular devoción a María, considerándola la única defensa para vencer los enemigos del alma” (Madre Marcelina).

 

  • Espiritualidad Evangelizadora

La primera tarea que debe tomar con entusiasmo toda hermanita de los Pobres es el anuncio de Cristo; toda la vida y obra de la Madre Marcelina no tuvo otra finalidad que la proclamación del Evangelio de Jesucristo. Consideraba que toda obra de la Congregación debe ser evangelizadora a partir de nuestra propia vida. .

 

  • Espiritualidad de la Contemplación

La armonía integrada de la intimidad con Dios y compromiso de acción apostólica la vive a plenitud nuestra Madre Marcelina y la expresa especialmente en los siguientes aspectos:


La contemplación de Dios en el servicio por amor al más pobre y necesitado, revelándole al mundo el Rostro materno de Dios

  • La contemplación de Dios en la naturaleza: "La naturaleza nos habla de Dios, necesitamos ponerle atención. Las religiosas debemos ser como los artistas y poetas, listas a descubrir la belleza de Dios, en todas sus obras".

  • La contemplación de Dios en nosotras mismas: "Oh alma hermosa, cuán grande es tu existencia. Cesa alma mía de maravillarte de la altura de los astros, de la profundidad de los mares, del brillo del sol... maravíllate de ti misma”.

  • Contemplación en sus Hermanas de Comunidad: La fidelidad expresada en la práctica de los pequeños detalles: "La Vida y por consecuencia la santidad, se compone de pequeños detalles, y estos pequeños detalles dependen de nosotras: Si queremos lo podemos hacer, si vigilamos en todo".

  • La práxis del silencio integral legado por nuestra Madre Marcelina: " Si queremos ser fuertes aprendamos a callar, todo es debilidad y la única grandeza es la ciencia del silencio".